La reproducción fotográfica de una obra pictórica exige un control preciso de la luz, el color y los materiales. Cada pintura presenta características propias: pigmentos, barnices, texturas, empastes o acabados, que condicionan la forma en que la obra responde ante la cámara.
Mi trabajo busca obtener imágenes fieles al original, respetando tanto la intensidad y el equilibrio de los colores como los matices, las texturas y la presencia material de la pintura. Para ello, cada obra se estudia y se fotografía mediante una iluminación específica y un proceso de control que permite conseguir reproducciones precisas para catálogos, publicaciones, archivos, exposiciones y recursos digitales.
La iluminación es uno de los elementos fundamentales en la reproducción de una obra pictórica. Una luz mal controlada puede modificar la percepción de los colores, ocultar detalles o alterar la relación entre las distintas zonas de la pintura.
Cada obra se ilumina de forma homogénea, buscando una reproducción equilibrada de toda su superficie. Durante la sesión utilizo cartas de color y escalas de referencia que permiten establecer un control objetivo del color y ajustar posteriormente la imagen para que la reproducción mantenga la mayor fidelidad posible respecto a la obra original.
Este proceso permite trabajar con una referencia fiable durante la edición, respetando los tonos, las variaciones cromáticas y la intención original de la pintura
Fotografía con cartas de color
Fotografia final
Los barnices, las superficies brillantes y los cristales que protegen una obra pueden generar reflejos que interfieren en su reproducción y ocultan parte de sus colores, detalles y texturas.
Para evitarlos, estudio cada obra y adapto la posición de las fuentes de luz, la cámara y la propia pintura. Mediante técnicas de iluminación específicas consigo controlar o eliminar los reflejos sin perder la uniformidad necesaria para una reproducción fiel.
Este trabajo resulta especialmente importante en pinturas al óleo, donde los empastes, barnices y diferentes materiales reaccionan de forma distinta ante la luz. El objetivo es obtener una imagen limpia y precisa, donde solo se vea la obra, no aquello que se refleja en su superficie.
De este modo, es posible reproducir con fidelidad los colores, detalles y matices que pueden quedar ocultos bajo los brillos, incluso en obras con superficies complejas, acabados reflectantes o protegidas con vidrio.
Fotografia de la obra
Fotografia con polarización